La serie Westworld alerta sobre el futuro de la Inteligencia Artificial

Luis Blanco | 23 Octubre 2017

Westworld¿Está preparado el ser humano para dar un salto en las relaciones humanas tal y como se conocen? La robótica está muy presente en la actualidad y cada vez más está afectando a la forma de vivir de las personas. Y eso es lo que intenta reflejar la serie de televisión Westworld, una obra de la productora HBO que está dando mucho de qué hablar por su clara misión de abrir un debate sobre la más absoluta Inteligencia artificial.

Un debate existencial

La serie, basada en la película ‘Almas de metal' (Michael Crichton, 1973) y que recuerda a otras grandes obras maestras como 'Blade Runner', 'Yo, robot' o 'Terminator', plantea claramente cómo podría ser el futuro de los robots basados en la IA y si el ser humano está realmente jugando a ser Dios, como Robert Ford, el personaje interpretado por Anthony Hopkins.

Para muchos es simple ciencia ficción. Sin embargo, si se observan los desarrollos tecnológicos y las apuestas de las empresas de Silicón Valley, quizás no sea tanta ciencia ficción. Las mayores empresas del planeta están apostando claramente por el desarrollo de la inteligencia artificial.

Además, se ve cómo la tecnología de impresión 3D está creciendo a pasos agigantados. Las tendencias de los casinos online o los videojuegos llevan a vivir sus aventuras como una experiencia auténtica que simula la realidad y la personaliza a gusto consumidor. Esto sin duda recuerda mucho a lo que plantea la serie estadounidense.

La serie, dirigida y producida por Jonathan Nolan, da un gran paso respecto al debate del ‘reinforcement Learning’ o el aprendizaje reforzado, uno de los asuntos analizados en MIT Techonology Review. La mejora de las máquinas pasa porque ellas mismas sean autónomas a la hora de afrontar un problema o cuando se les platea el mismo. Su experiencia entre un resultado acertado y uno fallado podría dar lugar al propio aprendizaje o el inicio de la toma de decisiones de forma independiente y única, sin necesidad de la intervención del ser humano en el proceso.

Respecto a la posibilidad de encontrar máquinas con una forma humana, que no se podrían diferenciar por su aspecto, lo vemos con las impresoras en tres dimensiones que ya están produciendo órganos humanos para aplicarse en cirugías. Así, el paciente con una extremidad amputada podría recuperarla, incluso órganos internos. De hecho, ya se está produciendo el debate ético en la comunidad científica, entre lo que es natural y no, y si el próximo paso sería el desarrollo de un cerebro.

Por eso es importante contar con un Bernand Low, interpretado por Jeffrey Wright, un 'pepito grillo' que sea la voz de la conciencia dentro de ese desarrollo de la IA. Es necesario abordar ciertas preguntas como si se está dispuesto a convivir con las máquinas y dotarles de capacidad propia de aprendizaje. En tal caso ¿cómo afectaría a las relaciones personales? Porque si no se pone algún tipo de barrera, estamos abocados a que Westworld no sea sólo una serie, si no nuestro futuro.

Otra cuestión abordada es la de que el robot, al tener una toma de decisiones autónoma, escoja el error, una alternativa malvada a la buena elección, y de esta forma se rebele contra la autoridad que sería el ser humano.

La ética tiene que jugar un papel importante en el desarrollo de la Inteligencia Artificial porque, se quiera o no, es una realidad que el ser humano ha de afrontar, ya que toda la industria tecnológica está caminando hacia ahí. Mientras se habla sobre ello, también se espera a ver qué depara el próximo futuro en HBO y se confía en que pronto esté en las pantallas la segunda temporada de Westworld.

Imagen: © National Park Service